martes, 1 de mayo de 2007

BREVES HISTORIAS DE SANACION

Hace unos años atrás llegaron dos mujeres las cuales no lograban tener una pareja estable, todos los hombres que se les acercaban lo hacían para pasar el tiempo, lo que las tenía muy mal, así que al enterarse de que yo hacia Reiki me pidieron que las atendiera, ellas venían una vez por semana, con cada sesión se llevaban tarea para hacer, con respecto a lo que tenían que modificar en sus vidas, una de ellas hizo grandes cambios en su vida y en un año conoció a su actual esposo, la otra se resistía a abrirse y con cada intervención, ésta me respondía que no había ningún problema, a lo cual yo decido que no tenía sentido continuar, así que acordamos no seguir. Luego de un año esta mujer me vuelve a llamar, su estado emocional había empeorado al punto que dependía de medicamentos para poder salir a la calle, su fobia era ya más evidente. Asistía dos veces por semana al psicólogo y cada quince días al psiquiatra y no lograba ningún avance, solo aumentaban su dosis.

Comenzamos de nuevo con las sesiones de reiki y esta vez fue distinto, ella tuvo una entrega por completo, en pocas semanas empezó a bajar la dosis y en unos meses ya no la necesitó, luego empezamos a trabajar sobre su problema de base, en poco tiempo logró alejar de su vida sus relaciones inestables, y en unos meses mas logró conocer al que hoy es su esposo.

OTRA HISTORIA

Una mujer con cáncer llega a mi para tomar reiki , luego de la primer sesión habamos y le sugiero que empezara a hacer afirmaciones, no muy convencida ella accede, luego de un tiempo empezamos a hablar acerca de la importancia de trabajar sobre el amor y el perdón en ella y en los otros, a lo cual ella dice que no era necesario.

Después de unos meses entre las terapias convencionales y las alternativas revierte el cuadro de cáncer, situación con la que ella y yo estábamos muy contentas, pero yo le vuelvo a insistir acerca del amor y el perdón y ella se resiste.

Dos años más tarde, el cáncer regresa y esta vez era mas difícil que lograra sanar. Los médicos no daban un diagnóstico esperanzador. Ella acude otra vez a mí, pero esta vez ya su actitud se vuelve más abierta y en un plazo de cuatro meses logra revertir toda la enfermedad con la ayuda de las terapias convencionales y las alternativas, más su predisposición a el cambio. Hoy es una mujer sana y muy feliz.

FABIANA BEATRIS SPARECHE

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